Ficción

Crea emoción, no sentimentalismo, en la ficción

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La buena escritura requiere el uso de la emoción, tanto por escrito como con o con el escritor. ¿Qué? ¿Emoción en la propia escritura y en el autor? Sí, una buena escritura requiere emoción de las palabras y del escritor. De hecho, una buena escritura requiere un uso creativo y eficaz de las emociones, no un uso excesivo.

Prepararse para la ficción, ya sea en un cuento o en una novela, sin emoción da como resultado una narración más temprana. Contar una historia puede proporcionar a los lectores la información necesaria, pero al mostrarla, el lector puede “ver” los eventos, las acciones y las historias. Mostrar emociones sin recurrir al sentimentalismo es una parte importante de la escritura de historias vibrantes y poderosas para que los lectores las visualicen.

En la escuela secundaria y la universidad, la mayoría de las clases se enfocan en la mente, en la mente. Los maestros y profesores animan a los estudiantes a utilizar palabras grandes, figuras retóricas, recursos literarios y oraciones largas y compactas para crear emociones al escribir.

Sí, las figuras retóricas y los recursos literarios tienen un lugar en la poesía. Sí, cuando se usan con moderación y de manera creativa en la ficción, las figuras retóricas pueden transmitir emociones complicadas. Sin embargo, cuando se abusa demasiado o se abusa, el lenguaje figurado, según Stephen King, está en Sobrescribir, “los resultados son divertidos y en ocasiones vergonzosos”.

Aún así, las emociones son necesarias al escribir ficción. Según Dianna Dorisi-Winget en “¡Pongámonos físicos! Escribiendo emociones en la ficción”, dado que las emociones son una parte tan integral de la condición humana, “… los escritores de ficción deberían usar una descripción que exprese con precisión los sentimientos de un personaje”. Ella continúa, sin embargo, que las descripciones simplistas y usadas en exceso dejan al lector indiferente. El uso de clichés (estas palabras o frases simplistas y usadas en exceso) resulta en sentimentalismo.

Cuando hablamos o leemos sobre temas muy emocionales como el romance y la muerte, tendemos a usar clichés. Después de todo, se pueden encontrar en todas partes y representan los atajos que usamos en canciones y letras. Kristen Williams enfatiza en “No Place for Hallmark” esta necesidad de evitar estos atajos en los artículos que escribimos.

Williams define sentimentalismo como el uso exagerado y degradado de la emoción por escrito. Influenciado se explica además como asociado con mayor frecuencia a clichés y melodrama, que “influyen” en la emoción, mostrando solo la superficie sin contenido ni justificación, sin fundamento. Este tipo de emociones de escritura no son una nueva perspectiva de la experiencia, sino un atajo.

Los escritores, especialmente los principiantes, utilizan el sentimentalismo porque es fácil. Es difícil admitir o describir situaciones complejas. Usar el sentimentalismo significa presentar las cosas en blanco y negro, sin entrar en las complicaciones que realmente existen. “Los buenos escritores”, dice Williams, “se sumergirán directamente en esta complejidad en lugar de quedarse en la superficie”.

James Scott Bell se hace eco de este pensamiento en su artículo “Déjalos con esperanza”: “Sumérgete en el corazón de tu personaje. Como autor, debes sentir las grandes emociones así como tu creación ficticia”.

Los autores pueden evitar el sentimentalismo sin perder la emoción necesaria para llegar a los lectores. El escritor simplemente tiene que lidiar con la emoción de una manera original y compleja evitando palabras e ideas abstractas. Esto se logra apegándose a descripciones concretas. Como dijo Bell, el autor debe experimentar y describir la emoción con los cinco sentidos, escribir como la “siente”. Las palabras e ideas abstractas pueden ser interpretadas de diferentes maneras por otros, dependiendo de la definición del lector. Se necesitan detalles para dar vida a la emoción.

¿Cómo pueden los escritores evitar el “sentimentalismo”? Un ejercicio consiste en enumerar las reacciones comunes a una emoción. Luego, el autor examina las respuestas físicas que desencadenan las emociones, y las descripciones simples y usadas en exceso son respuestas físicas a la emoción. Sin embargo, la idea es buscar otras formas de explicar esas respuestas para que el lector no se quede indiferente. ‘El truco’, dice Dorisi-Winget, ‘es aprovechar tu’ memoria emocional ‘. Pase el corazón palpitante y el puño cerrado. “

Si describe el miedo, el ‘estómago enfermo’ puede convertirse en la inclinación como el momento en que el mareo hizo que se escapara el almuerzo. Los detalles cuentan la historia; cuando se usa con creatividad y bien, los detalles “muestran” la historia.

Los escritores no tienen que abandonar por completo los pensamientos y las palabras abstractas, pero la mayoría de las descripciones deben ser concretas. Williams dice que no usa más del 20 por ciento de abstracciones y al menos el 80 por ciento de detalles cuando usa la emoción en su escritura.

Al evitar el sentimentalismo, se puede utilizar la perspectiva del escritor, no la de otra persona. Luego, los escritores crean la emoción necesaria en ‘buenas’ obras de ficción.

Fuentes:

1. Bharti Kirchner, “¡Es hora del espectáculo!” El autor Agosto de 2005.

2. Dianna Dorisi-Winget, “¡Pongamos manos a la obra! Escribiendo emociones en la ficción”, ByLine Febrero de 2006.

3. Ellen Macaulay, “Acting Lessons”, El autor Abril de 2005.

4. James Scott Bell, “Déjalos con esperanza”, Resumen del escritor Diciembre de 2005.

5. Kristen Williams, “No Place for Hallmark”, http://www.wow-schools.net/hallmark.htm.

6. Robert Olen Butler, “La dinámica del deseo”, El autor Octubre de 2005.

7. William G. Tapply, “Don’t Be a SHOWOFF”, El autor Noviembre de 2005.

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