Ficción

Escritura de ficción: en qué se diferencian las historias cortas de las novelas

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Los cuentos y las novelas son similares en que ambos cuentan historias. Sin embargo, existen algunas diferencias básicas entre los dos tipos de escritura de ficción.

La diferencia más notable es la longitud o el número de palabras. Mientras que las novelas pueden tener 80.000 palabras o más, la historia corta puede tener 500 palabras, aunque son más comunes entre 800 y 1.000 palabras. También hay historias cortas que pueden ser tan cortas como 200 palabras, a veces denominadas ficción flash.

Otra forma en que los cuentos y las novelas se diferencian es en la cantidad de personajes y la historia de fondo que puedes incluir. Por ejemplo, en los cuentos, cuatro personajes suele ser el número máximo aceptable. Más que esto complicaría la historia y probablemente la haría más adecuada para la ficción más larga, como una novela.

Por otro lado, una novela puede tener cualquier número de personajes, comenzando por el protagonista y con personajes más pequeños. Con una ficción más larga, tienes la opción de contar una historia completa con los componentes principales como la trama, la subtrama, el escenario y el punto de vista. En una novela puedes expandir la historia con los cinco sentidos; ver, oler, oír, saborear y sentir. Esto involucrará a sus lectores en una ficción que será descriptiva y más interesante.

Nada de esto es posible en el cuento. Necesitas captar la atención de tu lector de inmediato y darle a tu protagonista un problema que superar. Este problema u obstáculo debe resolverse al final de la historia. Sin embargo, es importante que sus lectores estén satisfechos con el resultado. Esto puede hacer que escribir cuentos cortos sea más difícil que escribir una novela y nuevamente enfatiza la diferencia entre los dos.

El punto de vista es otra diferencia. En una historia corta, la historia se cuenta a través de los ojos del personaje principal independientemente de cuántos personajes estén presentes. Sin embargo, con una novela hay más flexibilidad. La historia se puede contar en primera persona, lo que crea más intimidad, pero puede ser limitante experimentar toda la historia desde el punto de vista del protagonista.

Es más común que las novelas se escriban desde una perspectiva en tercera persona. Esta es una técnica muy útil al escribir libros nuevos, ya que puedes experimentar la historia desde el punto de vista de múltiples personajes, creando una ficción rica y diversa.

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