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Reseña del libro: Weightless: My Life as a Fat Man and How I Escapé

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Los padres de Gregg McBride tenían serios problemas personales. Su padre, que era oficial de las fuerzas armadas, también era alcohólico. Debido a estas transmisiones en diferentes lugares, la familia tendría que mudarse mucho.

La madre de Gregg tenía esclerosis múltiple pero también tenía serios problemas emocionales. Mintió tanto que se creyó a sí misma. Por ejemplo, le dijo a la gente que Gregg y su hermana menor, Lori, fueron adoptados, aunque esto no era cierto. Gregg hizo muchos esfuerzos para corregir esta falsedad, pero sin éxito porque su madre fue muy convincente. También era encantadora y estaba disponible para muchos hombres con los que tenía una relación. A menudo le decía a Gregg que mintiera por ella para ayudar a manejar el estilo de vida caótico que había creado.

Con un padre centrado en el trabajo y el alcohol y una madre centrada en sí misma, Gregg se vio obligado a asumir una posición de responsabilidad en la que cuidar a su hermana menor.

Durante su niñez y adultez temprana, Gregg encontró tres formas de lidiar con su situación. En primer lugar, se rodeó de personas delgadas, hermosas y populares. Su pensamiento distorsionado lo llevó a creer que esto cubriría sus propios defectos y dolor. Se involucró en la actuación tanto a nivel formal como personal, y siempre fue un “payaso” que podía hacer reír a otras personas, incluso si él mismo no tenía ganas de reír. Y desarrolló un trastorno alimentario en el que tuvo que consumir cantidades masivas de alimentos, lo que resultó en un peso de 457.5 libras cuando tenía veintitrés años.

Gran parte de la comida de Gregg se hizo en secreto. A veces, llevaba la comida al baño y se sentaba en el inodoro mientras comía para que otros no supieran lo que estaba haciendo. Incluso revisó la basura para encontrar algo que pudiera aliviar su malestar.

Gregg culpaba a su madre todo el tiempo. No le gustó la forma en que ella lo abandonó a él ya Lori. No le gustaba que mintiera y no le gustaba la forma en que lo usaba para satisfacer sus propias necesidades.

Gregg ocasionalmente intentó perder peso sin éxito. Buscó consejos que no siempre apreciaba o seguía. Y luego ocurrieron algunos eventos que lo señalaron en la dirección correcta. Consultó a un colega que le dijo que dejara de comer tanto. Esto enfureció a Gregg, pero también ayudó a motivarlo. Vio a un terapeuta que lo ayudó a darse cuenta de que su madre era quien era y que Gregg tenía que asumir la responsabilidad del papel que desempeñaba en su relación disfuncional y de su propio bienestar futuro.

Gregg vio a un médico y comenzó a investigar sobre nutrición. Luego comenzó a hacer cosas día a día que equilibrarían su vida y lo ayudarían a perder peso. Comenzó a hacer buenas elecciones de alimentos y comenzó a hacer ejercicio. Bebió más agua y se aseguró de dormir lo suficiente. El peso empezó a bajar.

Gregg ahora pesa 175 libras y no tiene que pesarse regularmente porque usa su ropa para saber qué hacer para recuperar el equilibrio. Es feliz, está casado y disfruta de una carrera que antes no se atrevía a construir.

“Weightless” es una historia muy honesta sobre un hombre que sufrió en la infancia y luego aprendió a lidiar con el dolor cuando era adulto.

Este libro dolorosamente honesto también presenta breves interludios de las personas que estuvieron cerca de Gregg en varios momentos de su vida. Es muy interesante ver cómo sus perspectivas sobre la situación de Gregg y la de ellos a veces coinciden, pero son muy diferentes a las de él en otras ocasiones.

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