Ficción

Tiranía mental: ¿realidad o ficción?

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¿Se ha preguntado alguna vez por qué las personas que crecieron en el mismo hogar, con los mismos cuidadores y estímulos ambientales casi idénticos, desarrollan interpretaciones tan diferentes del mundo en el que viven? Como individuos, indudablemente tenemos una gran cantidad de influencias genéticas y biológicas en nuestras vidas. También somos propensos a diversos factores estresantes que son exclusivos de las vidas que llevamos.

Pero, ¿en qué medida el lente a través del cual miramos nuestras vidas puede depender de los factores anteriores? ¿Por qué procesamos los datos de manera tan diferente? A menudo escuchamos términos como “La ciencia dice …” En realidad, la ciencia habla a través de la interpretación de los datos por parte de los científicos. Estos científicos interpretan los datos, aunque de forma no intencionada (en la gran mayoría de los casos), obstaculizados por sus sesgos, prejuicios, falta de datos / conocimientos suficientes, etc.

Para plantear la pregunta contenida en nuestro título, se supone que hay acuerdo en el uso del término “mente”. Esta es una suposición que se cuestiona fácilmente.

Hay investigadores que sostienen que la mente no existe, especialmente la mente consciente. Otros sostienen que la mente no es más que una actividad neuronal que emana del cerebro. Otros argumentan que la mente no está espacialmente limitada ni al cerebro ni al cuerpo.

Para esta discusión debemos asumir que la mente existe. La tiranía se define como una situación en la que alguien o algo determina cómo se puede vivir, pensar y actuar de forma injusta.

¿Está la mente afectada por la tiranía? Al considerar esta cuestión, primero debemos determinar si, si existe tiranía, se está imponiendo altruista, egoísta, sádica, por necesidad, etc.

“Porque he jurado sobre el altar de dios enemistad eterna contra cualquier tiranía sobre la mente del hombre”. (Esta cita aparece debajo de la cúpula del Jefferson Memorial en DC)

No debe permitir que nadie fuerce su opinión sobre usted. Si evitamos esa trampa, podremos ver con más claridad y abordar los problemas de manera más eficiente y completa.

A menudo hablamos de los puntos de conversación que reflejan nuestra parcialidad. Cuando hacemos eso, dejamos de participar en la sociedad como deberíamos. Renunciamos a gran parte de nuestras libertades personales cuando dejamos que otros piensen por nosotros o adopten sus opiniones sin crítica. La única tiranía que existe es la tiranía de la mente, una tiranía a la que nos rendimos lentamente.

Evitarlo requiere diligencia, discernimiento y una firme demanda de la verdad. La libertad no puede existir sin la verdad. (La existencia de la “verdad” se discutirá en otra parte).

Victor Emil Frankl fue un neurólogo y psiquiatra austriaco, además de un sobreviviente del Holocausto. Frankl dijo: “Todo se le puede quitar a un hombre excepto una cosa: la última de las libertades humanas: elegir su actitud en un conjunto particular de circunstancias, elegir su propio camino”.

Parece obvio que la “tiranía espiritual” es un hecho. Está claro que queda mucho por discutir sobre quién y qué es responsable de tal imposición.

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